Pon las tareas de cocina en primer lugar
Empieza por el lavado de platos, la limpieza, la gestión de residuos y cualquier preparación básica que hayas realizado. Menciona los equipos que utilizaste, como un lavavajillas comercial, y describe los tipos de turnos o tareas que atendías. Si tu experiencia proviene de ayudar en un evento familiar o en una cocina comunitaria, indícalo con honestidad y explica qué hiciste.
Muestra hábitos de trabajo seguros
Menciona rutinas prácticas, como separar los artículos limpios de los sucios, seguir las instrucciones de las etiquetas de los productos químicos de limpieza y mantener los suelos despejados. Enumera la formación en higiene alimentaria o manipulación segura de productos químicos que hayas recibido, indicando el nombre del curso y la fecha. Los requisitos varían según el empleador y el lugar, así que no afirmes que un certificado es obligatorio a menos que así lo indique la oferta de empleo.
Usa resultados modestos y claros
Un resultado puede ser tan simple como mantener los platos limpios disponibles durante un servicio o ayudar a mantener ordenada una zona de preparación. Incluye una cifra solo si puedes explicar cómo la calculaste, por ejemplo, los turnos trabajados o las bandejas lavadas. Evita afirmaciones como «cero roturas» o «superé una inspección», a menos que sepas que esos resultados se midieron y que eran responsabilidad tuya.
Explica los trabajos cortos o informales
Incluye turnos de temporada, trabajos a tiempo parcial y ayuda informal en una cocina cuando demuestren tareas pertinentes. Usa fechas exactas y una descripción breve; no necesitas ocultar un trabajo breve ni inventar un motivo para dejarlo. Omite las aficiones irrelevantes y los equipos que no hayas utilizado. Si tienes un periodo sin empleo, una breve mención de formación pertinente o de tareas de cuidado puede aportar contexto.