Empieza destacando los espacios que limpias
Pon primero tu experiencia más reciente en limpieza e indica los entornos que conoces, como oficinas, edificios compartidos u hogares. Describe las habitaciones o tareas que cubrías, el turno o la rutina que seguías y el equipo que utilizabas. Si no conoces la superficie exacta, indica un dato veraz, como el número de plantas, habitaciones o baños que limpiabas, en lugar de hacer una estimación.
Indica claramente la formación en seguridad y el equipo que manejas
Menciona las máquinas de limpieza que hayas utilizado realmente, como una abrillantadora de suelos o una extractora de alfombras, e indica si recibiste formación para manejarlas. Incluye cursos pertinentes de limpieza, manipulación de productos químicos o primeros auxilios y el año en que los completaste, si lo sabes. Sigue las instrucciones de las etiquetas de los productos y los procedimientos del lugar de trabajo; no afirmes tener un certificado o una licencia específicos de un país si no los tienes.
Incluye trabajos informales y breves
La limpieza habitual de una vivienda para una familia, un vecino o un cliente puede contar si describes el trabajo con honestidad. Usa un encabezado como «Personal de limpieza independiente» e indica fechas aproximadas si no conoces las exactas. Puedes agrupar los encargos breves y de temporada por tipo de trabajo si así resulta más fácil seguir la cronología. No inventes empleadores ni referencias.
Usa detalles específicos y sencillos
Muestra el volumen o la calidad de tu trabajo con datos que puedas respaldar, como completar cada noche una lista de verificación en dos plantas o mantener los suministros abastecidos. Usa cifras solo si las conoces; evita los porcentajes estimados y afirmaciones como «dejé todo impecable». Omite los datos personales ajenos al puesto y las descripciones largas de tareas rutinarias.