Muestra todo el proceso de trabajo
Pon primero los trabajos de pintura recientes y, a continuación, describe el proceso desde la preparación hasta la limpieza: rasquetear, masillar, lijar, imprimar, aplicar capas y proteger la estancia. Menciona las superficies y acabados con los que has trabajado, como paredes, techos, molduras o carpintería exterior. Esto ayuda al empleador a ver lo que puedes abarcar sin atribuirte habilidades que no has puesto en práctica.
Utiliza datos reales y honestos
Añade una cifra moderada cuando puedas justificarla, como habitaciones finalizadas a la semana, estancias empapeladas o el número de propiedades en un proyecto. Indica si trabajaste a solas o en equipo. Si no llevas un registro numérico, describe el tipo de trabajo y tu papel en él; unas tareas claras son más útiles que unas cifras estimadas.
Menciona herramientas y formación
Enumera las herramientas que hayas utilizado de verdad, como brochas, rodillos, lijadoras o una pistola sin aire, y explica para qué las usaste. Coloca los certificados o cursos pertinentes en una sección independiente con sus nombres genéricos. Los requisitos para trabajar en altura y la seguridad en las obras varían según el empleador y el país, así que no incluyas ningún certificado del que no dispongas.
Incluye los trabajos pequeños con claridad
Los contratos cortos, el trabajo estacional y los trabajos remunerados para particulares pueden demostrar una experiencia útil. Identifica los trabajos particulares o informales con honestidad y aporta fechas aproximadas si las exactas no están claras. Agrupa varios trabajos pequeños bajo un encabezado como pintor autónomo, si eso refleja cómo trabajaste. Omite los detalles personales irrelevantes y las afirmaciones sin fundamento como trabajo impecable.